Columna | La Panga

Sigue el ajuste de cuentas con Locho Morán, ahora desde el Congreso/ Desorden logístico/ Jornada violenta en la entidad…

Mayahuel Hurtado Ortiz

Si alguien fue factor de división del voto en la pasada elección fue sin duda Leoncio Morán Sánchez, quien obtuvo 56,368 votos aproximadamente, que representan al 18.92% de los sufragios depositados en las urnas, nadie como Locho Morán fue quien manejó el discurso antisistema y también nadie como él, ha sido identificado como real opositor del Partido Revolucionario Institucional en el estado de Colima.

Además de esto, fue Leoncio Morán quien aventó fuertes consignas a sus opositores del denominado PRIAN, y es que cada día Locho Morán proporcionaba datos de sus adversarios, esto aunado a una estructura construida por años, jalar los votos de los indecisos y los que hartos de las imposiciones dejaron a los partidos PRI y PAN, se sumaron a las causas de Movimiento Ciudadano en la pasada elección, donde le tundieron duro a los priístas y al ex gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, además que en diversas declaraciones, Locho Morán señaló los supuestos nexos de Indira Vizcaíno con el PRIAN, y su proclividad a no soltar el discurso antisistema le generó perder votos que pudieron ser claves para ganar algunas posiciones en el congreso y algunos municipios.

En Manzanillo y en Colima la realidad es que se equivocaron muy feo con los candidatos, primero con Guadalupe Ruano, que no demostró tener la fuerza en el puerto para consolidar un triunfo electoral, y en la capital del estado con Federico Rangel, un cartucho quemadísimo del PRI que no fue capaz de generar los votos suficientes para conservar la alcaldía en la capital del estado, a pesar de tener de asesor a Héctor Insúa, y es que los tres mosqueteros querían seguir teniendo el poder de la capital, pero la traición a Locho vino desde adentro, y ahora es el PRI quien a través de sus diputados como es el caso de Héctor Magaña y de la alcaldesa de Colima Margarita Moreno, están ajustando cuentas con el ex alcalde y ex candidato a la gubernatura del estado, por ordenes de los amos supremos del PRI, está demás mencionar a Arnoldo Ochoa González y a Fernando Moreno Peña.

Por eso quieren quitar al presidente y la secretaria de la Comisión de Responsabilidades del Congreso del Estado, Ignacio Vizcaíno y Glenda Ochoa, respectivamente, bajo el argumento del “conflicto de interés” por haberse desempeñado como funcionarios de la administración de Leoncio Morán acusado de un presunto desvío de recursos por 53 millones de pesos, sino que ésta jugada lleva tres vías, la primera es tener el control de la comisión de responsabilidades, para que el diputado Héctor Magaña u otro priísta asuma este rol tan importante, pues de ello depende el juicio político a José Ignacio Peralta Sánchez y también el tema que de ahí se desprende donde ha sido señalado el ex secretario de finanzas Carlos García Noriega, concuño del exgobernador José Ignacio Peralta Sánchez esposo de Margarita Moreno, alcaldesa de Colima y cuñada del citado ex gobernador, es decir, limpiar el lodazal y planchar el camino rumbo al 2024.

El tribuno Héctor Magaña Lara se va a quedar como el chinito, nomás milando, porque para que logre su hazaña de quitar de las comisión de responsabilidades al presidente Ignacio Vizcaíno y secretaria Glenda Ochoa, necesita algo que no tiene, y no me refiero al conocimiento, tacto político y prudencia, sino a la mayoría de votos para poder avanzar en dicha hazaña, de la que sólo él es el interesado en colgarse una capa que le queda muy grande, y es muy malo para cubrir las huellas de sus amos, que buscan desesperadamente ajustar cuentas con Leoncio Morán

SE QUEJAN DEL DESORDEN LOGÍSTICO es lo que denuncia La industria nacional, además de carente infraestructura en la aduana de Manzanillo, Colima, operado por las empresas Contecon y Hazesa, que agrava la crisis de suministro de las cadenas productivas, sumada al desabasto de mercancías desde Asia.

Rubén Masayi, coordinador del Consejo de Cámaras Industriales de Jalisco, dijo a medios de comunicación que “las empresas portuarias concesionadas (Contecon y Hazesa) “no han invertido” en los últimos años, y esto los ha rebasado en la crisis de abasto mundial, a raíz de la pandemia por Covid-19 (…) El problema es quien está concesionado a bajar del barco y subir al transporte, son empresas privadas (Contecon y Hazesa). Fuimos a exigirles infraestructura, nos hablaron de grúas; hacía falta que llegáramos los que verdaderamente estamos preocupados de la carga, son los que son los encargados de la manufactura. Necesitamos ponernos a exigirle al transporte que entre a las reglas”.

Por su parte el presidente de la Concamin José Abugaber, resaltó que la Marina, al tomar el control en la operación de los puertos, en conjunto con el SAT, “no se dan abasto”, mientras que las empresas que operan la carga y descarga de mercancías, han alentado el movimiento portuario e incremento de costos y abundó que es urgente que el gobierno federal invierta en infraestructura logística, porque existe un cuello de botella en las vialidades de autos de la ciudadanía con los trailers con cargamento. ¿Le suena al crucero Jalipa-puerto? ¡Cualquier realidad parecida con Manzanillo, es mera coincidencia, un llamado atento a quienes corresponda!

NARCOMANTAS un tema que llama la atención aunada a los hechos violentos del fin de semana y puente, es el relacionado con la colocación de dos narcomantas en distintos puntos de la ciudad de Colima.

Se dio a conocer que una de las mantas con un mensaje amenazante fue encontrada en el puente del Libramiento Ejército Mexicano cerca de la Fiscalía General del Estado. Otra más fue colocada junto al puente, cerca del Rey Colimán, mismas que de inmediato fueron retiradas por las corporaciones policiacas y entregadas a la fiscalía.

La gobernadora Indira Vizcaíno Silva no se ha emitido comunicado alguno, esperemos en próximas horas tener un mensaje para que los colimenses tengamos la certeza de que las acciones en materia de seguridad darán resultados y regresará a Colima la paz que hace años no tenemos, por lo menos los últimos 10 años, quizá más.

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