Columna | La Panga

¿Cuáles condiciones garantizan un regreso seguro a las escuelas?

Mayahuel Hurtado Ortiz

El tema del retorno de miles de alumnos de preescolar, primaria, secundaria y bachillerato a las escuelas, atraviesa por tres factores claves, la educación presencial con total respeto a las medidas, el que todo el personal de educación se encuentre vacunado, y el más importante, el que el gobierno del estado asuma la responsabilidad y dote de todo lo necesario para que se tenga en cada plantel educativo los insumos para el tema Covid-19 y la parte socioemocional que también deberá ser una responsabilidad total del ejecutivo estatal.
Debemos aclarar que para los maestros resulta más complicado trabajar a la distancia, por que se le destinan más horas que las propias de la jornada a la atención de los alumnos, pero también los supervisores, directores, Asesores Técnicos Pedagógicos, personal administrativo y de apoyo a la educación, han estado trabajando lo que se necesite y más para cumplir con el compromiso de la educación a distancia, ahora con el regreso a clases se puede mal interpretar la función de ellos y tendremos oficinas saturadas de padres de familia, que exigirán ser atendidos, ¿Las oficinas y planteles serán Espacios Seguros y tendrán lo necesario para garantizar la protección de todos los usuarios alumnos y trabajadores de la educación? Es pregunta.
Y si se va a regresar a las aulas, los maestros quieren que sean realmente espacios seguros para todos los que intervienen en el quehacer educativo, es decir, garantizar que el alumnado y todo el personal que labora en un centro educativo, cuente con un filtro sanitario y los insumos de limpieza para diferentes áreas, como jabón para lavarse constantemente las manos, sanitizadores para espacios cerrados, gel antibacterial, cubrebocas y caretas, para el personal administrativo y de apoyo, además de aquellos alumnos que por condiciones económicas no puedan contar con dicha protección, porque no podemos olvidar los casos de alumnos que en ocasiones no cuentan con el recurso para el transporte y sus materiales de trabajo, difícilmente tendrán sus padres para comprar de manera frecuente el kit básico de protección.
Las escuelas de no contar con las medidas que permitan la sana distancia y aquellas que garanticen espacios seguros y sanitizados, pueden convertirse en propagadoras del virus, pues recordemos que en los niños y adolescentes es menor el nivel de contagio que los lleve a enfermarse de forma crítica, pero en la convivencia diaria, estarán con otros alumnos que sin saberlo, han estado con personas que son asintomáticas y tienen Covid-19 o SARS Cov 2 o las nuevas cepas que no tardaron en llegar a México y volver a encender los índices de contagios, ya ni hablar de los hogares donde hay personas de la tercera edad, que aún vacunados no significa que sean inmunes al virus.
Las autoridades a nivel estatal deben ser muy responsables y recordar que las escuelas en turnos matutinos son por lo general de alta demanda, incluso en algunas comunidades rurales. Y si el regreso a clases va a hacer a la voz de ya, bien sea de forma escalonada o voluntaria, el maestro estará enfrentando no sólo el impartir clases con los riesgos propios de la pandemia, sino que además, la carga de trabajo será tan fuerte, que deberá atender a los presentes en el salón de clases y de igual forma a los que seguirán a la distancia a contra turno.
En pocas palabras el estrés laboral comenzará a aparecer por la puerta de principal y si un maestro se enferma, independientemente si es de Covid-19, estrés u algún otro padecimiento, se va a ausentar de clases y ¿Quién atenderá a los grupos? Si para contratar a un docente es una verdadera odisea, eso es dentro del aula; ahora si hablamos de personal de administrativo y de apoyo, en algunos planteles es insuficiente, más si hablamos de municipios de la zona costera o aquellos que son pequeños. Me faltó un elemento más, los maestros y personal administrativo y de apoyo de contrato, que para empezar no tienen certeza laboral, se corta cada periodo vacacional su contrato y lo más importante, no cuentan con servicios médicos, ni alguna otra prestación ¿Quién va a garantizar el bienestar de ellos?
No quiero sonar a Cruella de Vil, pero las escuelas particulares, todas sin excepción han sufrido un desequilibrio económico como consecuencia de la pandemia, en algunos casos la situación es crítica, no podemos olvidar que son generadoras de empleos y además coadyuvan a la prestación del servicio educativo, son un elemento muy importante, porque concentran a miles de alumnos en la entidad ¿Qué apoyos brindará el ejecutivo estatal para garantizar espacios seguros?
Y ahora voy con la cereza del pastel, toda mi vida he sido una apasionada de la educación, crecí en las aulas, vengo de una familia de docentes y mi formación fue en la Normal de maestros, donde toda la carrera llevé Psicología del Educando, pero debo aclarar que eso no me hace psicóloga y mucho menos me pondrá en la situación de intervenir en las emociones o situaciones de un alumnos que tras la pandemia tiene consigo y representan una barrera para que avance en sus aprendizajes y asuma la nueva forma de estar en el aula, en la escuela. Maxime si el alumno tuvo un deceso o varios decesos en la familia por Covid y está en una depresión la cual como maestra, no estoy capacitada para atender.
Es aquí cuando los sueños y planes de los que están en un escritorio se confrontan con la realidad, y hay una abismal diferencia en abordar contenidos de la Educación Socioemocional, a que los maestros asuman el rol de “asesores o apoyo Socioemocional para los alumnos” ya que en algunos casos no sólo podremos no cumplir con los objetivos y empeorar las cosas, hay condiciones jurídicas y laborales que se están ignorando o situaciones que no están siendo debidamente valoradas.
Cuando Leticia Delgado Secretaria de Salud en la entidad anunció el apoyo socioemocional, dije, -Bendito Dios ya tendremos psicólogos en las escuelas-, nunca imaginé que nosotros estaríamos entre esa línea tan delgada de la ficción y la realidad, de lo humanamente posible y lo jurídico-laboral que es lo correcto. Si no hay personal suficiente en la Unidades de Apoyo a la Educación Regular, conocidas como USAER, en qué momento los planteles educativos en la entidad de los diferentes niveles educativos, tendrán la garantía de contar con lo necesario y más para la atención del elemento más valioso de la educación, me refiero a los alumnos. Y por muy buenos deseos y lo que los maestros aporten, siempre tendremos las limitaciones de la psicología educativa y la otra, la clínica que ataca de raíz el problema. Al tiempo.

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