Columna | La Panga

Libramiento de El Naranjo el más peligroso…

Desde este espacio hemos insistido durante años acerca de lo peligroso que es el Libramiento El Naranjo, sin que nada cambie, porque siguen ocurriendo accidentes donde hay lesionados y en los casos más fatales, muertes, esto lo dijimos desde octubre de 2016:

«No es uno ni dos los aparatosos accidentes que lamentablemente se han registrado en el conocido “libramiento de Manzanillo” conocido por algunos como “Libramiento del Naranjo”. Y basta ver que desde su cambio de uso de carretera de cuota hasta el momento, lo han situado en una de las arterias viales más peligrosas de Colima y del país.

Pero analicemos de fondo y de forma el tema. Si nos vamos a la raíz del problema encontraremos elementos como los límites de velocidad que no han sido respetados ante la ausencia de la autoridad a lo largo de este camino y es que entre que se avientan la bolita los oficiales de Tránsito municipal y los policías federales que reclaman su territorio, no terminan de ponerse de acuerdo y los accidentes y las muertes por esta causa, continúan a la alza.

Tampoco se han puesto anuncios luminosos, semáforos, luminarias, reductores o bollas de seguridad en los accesos que de la noche a la mañana por la actividad de la cadena logística han encontrado en esta periferia, la oportunidad idónea para establecer sus negocios. Sabemos que es muy benéfico el desarrollo de los llamados “puertos secos” porque generan empleos, pero más importante es, que las autoridades establezcan lineamientos y condiciones de operatividad, para que los camiones de carga pesada, no representen un peligro constante al realizar sus maniobras de acceso y circulación.

Y es que en cualquier tramo del libramiento encontraremos a pipas que contienen material peligroso, camiones de carga pesada, camionetas de tres toneladas, transitar zigzagueando, y rebasando en raya continua, dando vuelta en “U” en una zona de alto riesgo, desplazándose a exceso de velocidad y en algunos de los casos, conductores que se encuentran en estado inconveniente. Además de caballos, vacas y chivos que sin control alguno se atraviesan a la altura de la planta de tratamiento y hasta el acceso de Chandiablo.

Pero al parecer no pasa nada y se consideran hechos aislados los accidentes en los que se han registrado pérdidas de vidas humanas, aunque al paso que vamos, el libramiento parece el boulevard de las cruces y su único atractivo es los faltantes de muros o estructuras metálicas de contención que han sido arrancadas por la voracidad de los siniestros.

Se permitió a los desarrolladores de los diferentes conjuntos habitacionales abrir brechas que llegaban hasta el libramiento con la promesa de un proyecto de urbanización, pero a la autoridad se le olvidó exigir el cumplimiento a cabalidad de vialidades seguras que eficientaran el uso del libramiento. Con amplias avenidas, semáforos y reductores de velocidad, como tienen los anillos periféricos de las ciudades principales del país. Tenemos actualmente un taponeadero sin sentido, todos esos accesos quedaron cancelados y por si faltara algo más, en la zona de acotamiento abunda la arena, los residuos del asfalto y el escombro.

Me falta un elemento, los conductores de automóviles y motocicletas, que conducen de manera irresponsable excediendo los límites de velocidad y rebasando de forma indiscriminada porque llevan poco tiempo para llegar a su trabajo o para regresar a casa, motociclistas que llevan más de dos pasajeros o aquellos que van haciendo piruetas como si se tratara de una demostración de liberación de adrenalina. Todo esto amable lector, ha hecho posible que en Manzanillo contemos con un “Libramiento de la muerte” y mientras no exista un proyecto integral basado en el principio de la seguridad, así lo pinten de colores, los siniestros serán garantía del incremento de pérdidas humanas por esa falta de cultura vial, que tanta falta nos hace».

Hasta aquí la transcripción de esta columna La Panga que en reiteradas ocasiones a través del tiempo ha señalado que este tramo carretero o libramiento, sigue siendo una vialidad de las más peligrosas de nuestra entidad y es que aunque se olviden las noticias donde se narran hechos y muertes, no ha existido un interés de la autoridad municipal o de las autoridades federales para que la vigilancia garantice que se conducirá con límites de velocidad adecuados, así como el desplazamiento de los camiones de carga pesada, los accesos a los puertos secos, empresas diversas y nuevas zonas habitacionales. ¿Hasta cuando habrá cámaras de vigilancia y de foto infracción, sensores de velocidad y elementos de la policía vial o Guardia Nacional? Y la pregunta más dura ¿Cuantos lesionados o muertos más lograrán captar la atención de quienes pueden generar condiciones más seguras para los miles de vehículos que transitan a diario por esa vialidad?

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