Columna La Panga

Votación consciente por el bien de Colima

Mayahuel Hurtado Ortiz

Desde que se vivió la transición política a nivel nacional, fueron cambiando muchos temas relacionados con la vida económica, política y social de nuestro México; vinieron cambios estructurales que a través del ensayo y error siguen caminando al día de hoy.
La forma de gobernar desde Palacio federal era distinta, la saturación de imagen del presidente Andrés Manuel López Obrador todos los días, todas las mañanas, parecía definir una forma de gobernar muy parecida a la del finado expresidente venezolano Hugo Chávez, donde la presencia en los canales de televisión era prácticamente de 12 horas a más durante el día; aunque en el caso de nuestro país, la conferencia tiene una duración de entre una hora y media a máximo dos horas y media.
De esta forma, el país fue entrando a otra forma de informarse acerca de la vida y acciones del presidente, quien aparecía a cuadro y se aventaba los chascarrillos de esa campaña que pareció eterna, de más de 18 años, para poder sentarse en la silla del águila.
Las primeras dos derrotas fueron en su natal Tabasco, en 1988 y en 1994; después, su triunfo en 1997 y 2000 en la Ciudad de México, lo que lo catapultó a buscar la Presidencia de la República, teniendo derrotas en 2006 y 2012, para en la tercera elección (2018) obtener el triunfo, abanderando las causas sociales, la justicia social, el respeto y la equidad, esto bajo el lema de campaña “No robar, no mentir y no traicionar”.
Fue un fenómeno político sin precedentes en la historia de nuestro país; sin embargo, la oleada AMLO trajo a nuevos integrantes de la clase política, muchos de ellos no tenían preparación, carrera afín, conocimientos ni experiencia en política, pero sí estaban sentados en un escaño y en una curul a nivel federal y local para tomar las decisiones, muchas de éstas, las más importantes del país y las más importantes en cada entidad. Tenían el control y el poder para lograr hacer realidad todas sus promesas de campaña.
Ganaron gracias a la marca AMLO, sus perfiles fueron escogidos como parte de un escauteo que buscaba la representación popular, pero las cosas cambiaron y al día de hoy muchos de ellos se han convertido en lo que tanto criticaban; otros más, con sus decisiones, han violentado los derechos de la población, tal como ocurre en diferentes partes del país.
Recordemos que en el estado de Chihuahua, gobernado por el panista Javier Corral, se enfrentan al tema de que pretenden controlar las presas: “Las Vírgenes”, en el municipio de San Francisco de Conchos-Delicias; “El Granero”, en Ojinaga; “La boquilla”, “San Gabriel”, “Las Lajas”, “El Rejón”; y la “Pico de Águila” entre los estados de Chihuahua y Durango.
El problema central es el control del agua para desviarla a los estados de Nuevo León y Tamaulipas, sin importar dejar al estado más grande sin el vital líquido, ya que su clima es semiárido y el agua que se tiene apenas logra abastecer las necesidades básicas.
Ha habido protestas donde pobladores de diferentes municipios están peleando con su vida que no se violenten sus derechos y no se abran las compuertas, evitando los transvases a otras entidades, debido a que la sequía pone en riesgo a las actividades agrícolas y ganaderas, así como el consumo humano.
En el otro caso tenemos al vecino estado de Jalisco, gobernado por Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano, quien a pesar de estar presente en un evento público donde el presidente Andrés Manuel López Obrador hizo la promesa de inyectar los recursos necesarios y así concluir las obras del Tren Eléctrico Urbano, hasta la fecha sigue sin terminarse debido a que la toma de decisiones en la clase política no pone por encima el bienestar de millones de ciudadanos que requieren del servicio como parte de sus traslados al trabajo y cuando se reincorporen los alumnos a los diferentes niveles educativos.
Las guerritas siguen entre las fracciones que no se suman para que esta obra tan importante se termine, es mejor obstaculizar el trabajo del gobernador y ahí está el elefante blanco estorbando además las principales vialidades.
Ahora me situaré en el caso de Colima, donde el gobernador Ignacio Peralta al inicio de su administración recibió deudas por casi 8 mil millones de pesos entre créditos bancarios y adeudos no bancarios.
Los primeros tres años se proyectó una perspectiva positiva de crecimiento en los ingresos programados, lo que permitió pagar pasivos no bancarios y ejecutar proyectos de gran visión; a partir del 2019, se restringió la liquidez al registrar ingresos menores a los programados, algo que no había sucedido desde hace 20 años. Esta situación se profundiza en el 2020 con la aparición del SARS-CoV-2 y la crisis económica.
A pesar del trabajo eficaz, transparente y honesto, así como la implementación de la Ley de Pensiones, eliminación de compensaciones y ajustes a la nómina, es decir, un buen manejo de los recursos, no se han liberado recursos para lograr un equilibrio en las finanzas públicas.
Por este motivo, y para enfrentar los problemas más importantes en la entidad, como lo son la educación, salud y seguridad, se requiere con urgencia que se apruebe la iniciativa de solicitud de un crédito que enviará el gobernador Peralta Sánchez al Congreso del Estado, con la finalidad de atender los temas antes señalados.
Hasta aquí estas tristes historias, tres entidades diferentes gobernadas por la oposición, es decir PRI, PAN y Movimiento Ciudadano; existen más ejemplos, pero el espacio se termina.

LOS REMOS DE LA PANGA

REMO: Ayer por la tarde, en la capital del estado, rindieron protesta José Manuel Romero Coello y Betzaida Pinzón como presidente y secretaria, respectivamente, del PRI en el estado de Colima. En el evento estuvo el gobernador Ignacio Peralta y el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno; son nuevos tiempos, de renovación, de rostros nuevos y gente joven.

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