Columna | Estrategia Pública

Predicciones en las estrategias hacia el 2021

Por: Mtro. Abel Palomera Meza

Se prevé que en la elección del año 2021 en el estado de Colima los ciudadanos tengan mayor capacidad para influir de manera determinante en el resultado de la elección. Similar a lo acontecido en 2018, se pronostica los partidos continuarán perdiendo influencia sobre los votantes, lo que se refleja en el crecimiento sostenido en las encuestas de la categoría “no sabe, no contesta”, mote que las empresas demoscópicas dan al conjunto de ciudadanos pensantes, libres y apartidistas, quienes lejos de dejarse influenciar por los partidos, ocultan su intención de voto hasta días previos al de la elección.

En un tracking mensual que va de agosto de 2019 a septiembre de 2020 realizado por la empresa encuestadora Massive Caller, en el que mide la preferencia para la elección de Gobernador, el “no sabe, no contesta”, también denominado “aún no decide”, ronda, en su nivel más bajo, el 16.6% de los votantes y, en su punto más alto, el 34%, con un promedio a lo largo del tiempo de 25.3%. Esto significa que es altamente probable que 1 de cada 4 sufragios que se emitan en la jornada de junio de 2021 tendrá un razonamiento claramente ciudadano, que privilegia, antes que al partido, al candidato, sus propuestas y la expectativa de que haga un buen gobierno.

Si todas las condiciones se conservaran igual, como hasta ahora, se espera que Morena conquiste la Gubernatura en la elección de 2021, con una votación que en su nivel más bajo, de agosto de 2019 a septiembre de 2020, ha sido de 27.7% y, en la meseta más alta, ha alcanzado 40.9%. En ese periodo, Morena ha conservado una preferencia electoral promedio de 33.9%. La ventaja competitiva de este partido está sustentada, en su mayoría, en la narrativa de honestidad de sus representantes públicos, el combate a la corrupción que se apalanca desde la Presidencia de México y la implementación de la Cuarta Transformación.

Que Morena gane la Gubernatura depende, en gran parte, de que llegue al 6 de junio de 2021 con la legitimidad suficiente para sostener adecuadamente esa narrativa. En ese entendido, para este proceso electoral, esta es, al mismo tiempo, la mayor ventaja y debilidad de Morena, pues es el principal argumento por el que sus votantes deciden elegirle, pero también representa la línea de flotación hacia la que sus adversarios dirigirán todas sus fuerzas de guerra, a fin de hundirle. También, ese triunfo depende de la capacidad de ese partido para experimentar, en lo interno, un proceso de selección de candidatos que evite la fuga de activos y procure la unidad.

Se prospecta que ante una embestida que realicen PRI y PAN en contra de Morena, para disminuir su capacidad de competición, o en la búsqueda de reducir la distancia entre éstos y el partido del Presidente de México, no llevaría a que éstos crezcan su nivel de votación, pero sí a engrosar el llamado voto ciudadano o indeciso, así como a trasladar votantes hacia partidos emergentes como Movimiento Ciudadano y PVEM. El tracking mensual de Massive Caller que va de agosto de 2019 a septiembre de 2020 refleja que el voto ciudadano o indeciso tiene un comportamiento estadístico ligado a la preferencia electoral a favor o en contra de Morena. Es decir, cuando la preferencia electoral por Morena crece, se reduce en la misma medida el voto indeciso, y viceversa.

El PRI, para competir por la Gubernatura en el 2021, requiere construir una narrativa que convenza el regreso de los votantes priistas que se han perdido en los últimos procesos electorales, en manos, primero, del PAN y, después, de Morena. Esa narrativa debe ir acompañada de una inigualable operación política que haga realidad el discurso. De fallar en recuperar a estos votantes, las posibilidades de competición y triunfo se reducen hasta llegar a muy poco. Se propone, en adición, dejar la narrativa del PRI del pasado, del presente o del futuro, así como la de un PRI nuevo, renovado, diferente, para anclarse en la ventaja de la propuesta dirigida al votante indeciso, que se base en la cercanía afectiva con el sector vulnerable y el respeto a la libertad de decisión y acción del grueso poblacional.

Se analiza necesario para el PRI, anular a sus partidos competidores directos, como son PT, PES, PVEM y Nueva Alianza. A los dos primeros debe restarles capacidad de operación, participación y reclutamiento. A los dos últimos requerirá cooptarlos en alianza o coalición. El PVEM es el partido que más daño hace al PRI, derivado de su fusión pragmática de 2018, en la que muchos votantes priistas se hicieron verde ecologistas, sobre todo en el municipio de Manzanillo, en una alianza que fue a todas luces desventajosa para el PRI. Finalmente, para mejorar sus capacidades de competición, a ese partido conviene evitar la salida de más personajes reconocidos en manos de partidos emergentes como Movimiento Ciudadano.

Para este año 2021 el PAN no tiene posibilidad real de triunfo. Si el día de hoy fuera la elección para Gobernador, el partido azul obtendría una votación por el orden de 10.5%, que es el promedio que resulta del análisis de un conjunto de 12 encuestas levantadas durante este año 2020 por distintas empresas en momentos también distintos. Su principal y más directo competidor, Movimiento Ciudadano, en ese mismo análisis, obtiene una preferencia electoral de 8.5%. Asimismo, a lo largo del periodo agosto de 2019 y septiembre de 2020, el PAN tiene un comportamiento altamente decreciente mientras Movimiento Ciudadano se desempeña con un alza

moderada pero sostenible. Sumado a esto, el partido naranja ha agregado a sus filas a varios personajes anteriormente panistas.

En este análisis de predicciones en las estrategias hacia el 2021 no se consideraron, intencionalmente, las alianzas que son posibles entre PRI y PAN, o una más amplia en la que también estarían PVEM y Nueva Alianza, como un escenario para competir en un frente opositor con Morena. La elección por la Gubernatura, como he insistido en anteriores artículos de opinión, se definirá a nivel estratégico, pero aún estamos en una etapa temprana para avizorar la posibilidad de alianzas como esa que se plantea entre partidos que históricamente se han opuesto entre sí. Lo que parece más claro es que la alianza Morena-PT está en veremos y la alianza Morena-PVEM la descarto. Nos leemos en mi próxima participación.

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